Melissa y la música parte 54

A este Melissa y la música lo acompaña algo diferente, y es una vista, una vista esplendida, campestre, por donde quiera que mire hay verde, verde en los arboles, verde en las colinas, verde en diferentes tonalidades, verde en los loritos que merodean la zona, también hay azul, uno en el cielo que al mediodía se fortalece y acompañado de unas pocas nubes se mueve en torno al sol, vibrante a pesar del viento frío que se siente, la diferencia acá es que la música sabe diferente, se siente mas fuerte, me llega hasta la médula, tengo la fortuna quizás de contar con unos sonidos maravillosos, música de antaño a la que gracias a esta condición y el pasar de los años la escucho con mas criterio por así decirlo, otros sonidos que siempre suenan en mi cotidianidad, que están energetizadas con el poder de lo que en algún momento fue la presencia de algunos seres, ya no están, el pero musical varía, hoy lo descubrí y fue muy grato, estos verdes y este azul me ayudaron, esos sonidos que por algún motivo le había regalado a alguien o que alguien me había regalado y dolían un poco dejaron de doler para siempre, estos sonidos ahora son míos y sólo míos, sin poderes ni energía externa, esta música es mía y mía nada más, y esas canciones que alguna vez compartí con alguien ya no son mas que mías, todo por los verdes y el azul que me acompañan.

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