3:30 am 01-17

Si, se supone que a esta hora yo ya debería estar demasiado dormida, soñando profundamente y roncando a todo pulmón, se lo prometí a mi novio, me lo prometí a mi misma, tengo que hacerlo, es necesario, acostarme temprano y prepararme para retomar las riendas de mi vida académica, que honestamente estaba demasiado abandonada, pero por mas que trato, que cierro los ojos, apago luces, pc y tv, me relajo, me voy dejando llevar por el sonido de mis casi ronquidos, ya estoy en ese punto que ni se que oveja sigue en el conteo, ya me voy dando por enterada que ya, que así fue, que aquí fue, que dormiré plácidamente, empieza ese kikiriki que me trae loca de unos días para acá, días de largas noches en vela en las que el cantar de unos cuantos gallos no me permite descansar, no se cuantos serán, creo que uno sólo no puede ser por la cantidad de ruido que hace y a las horas que lo hace, no discriminan y tienen su ciclo circadiano mas confundido que el mío, a cualquier hora kikiriki, ya no los soporto, no puedo dormir y necesito recuperar mi sueño, dormir en horas normales, como una persona normal, poder descansar, soñar y roncar libremente, sin que unos gallos citadinos me perjudiquen, lo siento curas ancianos del asilo de San Lucas, sino hacen algo para que el kikiriki de sus gallos no se sienta en todo el sector, yo, me veré forzada a tomar medidas al respecto, yo la persona mas floja y perezosa que jamás haya pisado la tierra, porque así de tanto odio a los gallos que me harán moverme en contra de ellos, creando el movimiento anti gallistico citadino, carajo, esos animalejos a vivir al campo donde perteneces y donde las personas están acostumbradas a dormirse con las gallinas y a despertarse con los gallos, en la ciudad no tienen cabida, y por cierto descubrí que odio a los gallos.

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