Y cuando uno se queda sin fuerzas?

Ahora leyendo un blog, al que llegué por esas cosas de la vida (ya ni recuerdo el nombre), leía en la descripción del perfil que el escribía y dibujaba porque un psicólogo es muy caro y porque era muy pedante pegarse un tiro, y como cosa rara y muy novedosa en mi, me cuestione por mi profesión, pero no tanto por ella en general, sino por mi papel en ella, mas o menos desde Mayo vengo cuestionándome mi lugar en la teoría, si en realidad quería seguir siendo hija de Freud, seguir por el camino empedrado y lleno de baches que es el psicoanálisis o si quería dirigirme a praderas mas verdes y mas frescas y encaminarme, enlistarme en la psicología humanista, fue una gran duda y una difícil decisión, porque desde el primer día de mi primer semestre en la facultad de psicología en la universidad pontificia bolivariana supe, sentí ese llamado, ese espíritu psicoanalista en mi, que crecía con el pasar del tiempo, pero ahora haré de cuenta que el tiempo paso y paso y se envejeció ese espíritu y como el final de todos el se murió y nació en mi, ante la ausencia de un deseo, uno nuevo, uno orientado hacia otros pastos, es que yo no quiero ser descortés, ni quiero restarle valor a algo que seguramente no lo merezca, o ni lo tenga o sea demasiado, no quiero poner mucho de mi en lo que ya se fue, pero si quiero ponerlo todo en lo que ahora esta y así se lea extraño, no importa, es la verdad, es mi realidad y la psicología humanista y lo poco que se de ella me gustan y me gustan mucho mas que mi amado Sigmund y sus historias de terror, me siento mas empática, mas identificada y me atrevería a decirlo que hasta me siento satisfecha con esta decisión, me hace feliz este cambio y solo me queda agradecerle a ese par de hijos de puta que me impulsaron mas esto, por hacer de ese un camino mas pedregoso y ponerme tantos obstáculos para que yo pueda caminar al lado, en prados mas verdes y de la mano de personas mas amables, hola Maslow, hola Rogers, acá estoy llegando.

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